Por Javier Molero/ jmolero@eurohoops.net
Dura y dolorosa derrota de España en semifinales. En un auténtico ejercicio de orgullo, las jugadoras se quedaron a las puertas de dar la campanada y vencer a la gran favorita, Estados Unidos (66-76).
María Conde (17) e Iyana Martín (17) lideraron un esfuerzo coral. Un partido soberbio, llevando al límite a las americanas, y mostrando una fortaleza mental sobresaliente. Por parte de Estados Unidos, Breanna Stewart fue la gran capitana con 16 puntos y acciones de mérito en los momentos importantes.
Una dolorosa y orgullosa derrota
La puesta en escena de la Selección fue preciosa e intimidante. Con un 13-6 de salida, España buscaba un ritmo rápido que forzaba numerosos errores de las americanas, que solo querían hacer daño desde fuera. Estados Unidos volvió a meterse de lleno a base de físico y a darle el balón a la gran estrella, Caitlin Clark, en un primer cuarto disputado (18-21).
Aunque las favoritas iban con todo su arsenal (Clark, Reese, Boston…), Iyana Martín se encargaba de dejarnos con la boca abierta mostrando su magia en cada posesión (27-31). Las numerosas faltas para Estados Unidos, algunas de ellas polémicas, frenaron el ritmo anotador de una España que seguía creyendo al descanso (36-39).
Se pusieron por delante las de Miguel Méndez (45-44), confirmando que esto no era flor de unos minutos. Decenas de intentos de Estados Unidos de marcharse y zanjarlo cuanto antes, pero el orgullo de esta Selección no se cae tan fácilmente. Sacando buenas faltas, forzando errores en el triple y cerrando el rebote, el partido se marchaba al último cuarto con todo por decidir (58-58).
El toma y daca era incesante. España levantaba un muro cada vez que Estados Unidos se acercaba al aro. Aparecieron Stewart y Clark, y eso siempre es sinónimo de peligro (60-70). Consecución de fallos que benefició a las grandes favoritas. En un esfuerzo de orgullo impresionante, las de Miguel Méndez caen con honores (66-76) en semifinales.
Pelearán por el bronce ante Alemania (domingo 13, 16:30h), para salir con la cabeza alta y una medalla de un Mundial sensacional de principio a fin.
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