El Congreso de los Diputados muestra preocupación por los riesgos de proyectos como NBA Europa

Por Alex Molina / info@eurohoops.net

La Comisión de Educación, Formación Profesional y Deporte del Congreso de los Diputados abordó este martes el futuro del baloncesto europeo en una sesión en la que compareció la Euroliga de Baloncesto y en la que los grupos parlamentarios trasladaron una preocupación transversal por los riesgos que podría conllevar para los valores del modelo europeo la eventual implantación de iniciativas como la futura NBA Europe.

El director de Marketing y Comunicación de Euroliga, Alex Ferrer, sostuvo que el debate sobre el futuro del baloncesto europeo “no es ideológico, sino institucional”, y defendió que debe centrarse en garantizar que el crecimiento del deporte siga alineado con los pilares del modelo europeo: gobernanza asentada en Europa, reinversión del valor en el ecosistema local, protección del mérito deportivo, compatibilidad con las ligas nacionales y respeto al marco jurídico y social de la Unión.

Las intervenciones de los portavoces reflejaron una coincidencia relevante en la necesidad de preservar el deporte como bien público y evitar dinámicas que puedan fragmentar el ecosistema, desanclar los centros de decisión fuera de Europa o extraer valor generado en el continente. Desde el Grupo Parlamentario Socialista, el diputado Marqués trasladó su preocupación por el proyecto de la NBA y subrayó que “el modelo social del deporte es sagrado”, destacando la importancia de proteger los derechos de los jugadores y de salvaguardar el valor geoestratégico del deporte europeo. Por parte de Sumar, Viviane Ogou insistió en que el baloncesto es un elemento vertebrador de barrios y comunidades y alertó del riesgo de convertirlo en un mero producto de mercado, especialmente si se impulsan iniciativas extraterritoriales que debiliten su arraigo social. El portavoz del Grupo Popular, Merino, defendió el fortalecimiento del deporte español desde el poder público y subrayó que cualquier proyecto internacional debe integrarse en el ecosistema existente. Cervera (Junts) puso el foco en el papel central de los clubes y su arraigo territorial como elementos diferenciales del modelo europeo, mientras que Ramírez (Vox) manifestó su coincidencia con la posición expuesta por la Euroliga.

Ferrer advirtió de la necesidad de alinear los diferentes actores del baloncesto “No se trata de oponerse a nadie. Se trata de asegurar que el futuro del baloncesto europeo siga alineado con los valores que han hecho fuerte al deporte en nuestro continente, y de proteger lo dimensión social y comunitaria que éste tiene” ” y defendió que el baloncesto europeo atraviesa una etapa de crecimiento medible en audiencias, asistencia e ingresosLa Euroliga se presentó como un modelo europeo consolidado, con reglas claras, calendario previsible y seguridad jurídica, compatible con las ligas y selecciones nacionales , y reivindicó su arraigo territorial como red de clubes históricos vinculados a ciudades y aficiones, así como su conexión entre élite y deporte de base.

Asimismo, subrayó el impacto económico recurrente en las ciudades europeas , turismo deportivo, empleo y actividad asociada a eventos, y recordó que el marco jurídico comunitario contribuye a que el valor generado revierta mayoritariamente en Europa. En esa línea, aludió a la resolución del Parlamento Europeo que reafirma el modelo deportivo europeo y a la necesidad de cumplir plenamente el Derecho de la Unión, incluido el marco orientado a evitar la erosión de bases imponibles y la desviación de flujos de valor hacia terceros países.

La Euroliga recalcó que no se opone a la inversión ni a la innovación y que mantiene “ la mano tendida” a la cooperación con nuevas iniciativas internacionales. Sin embargo, insistió en que el crecimiento no puede implicar desanclaje ni fragmentación. En este sentido, defendió que cualquier evolución del baloncesto europeo debe garantizar gobernanza europea, respeto al marco jurídico de la Unión, compatibilidad con las competiciones nacionales, protección del mérito deportivo y reinversión verificable en el ecosistema local y en el desarrollo del talento. “El baloncesto europeo no nació en balances financieros, sino en barrios y pabellones municipales”, concluyó Ferrer, quien sostuvo que proteger el modelo europeo “no es proteger una organización, sino una forma de entender el deporte como identidad, cohesión y comunidad”.

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