Por Aris Barkas/ barkas@eurohoops.net
Jordi Bertomeu fue el director ejecutivo de la Euroliga durante dos décadas, y su opinión sobre el panorama del baloncesto europeo es siempre valiosa.
Durante su intervención en las Business Conversations del Grupo Asesor de Baloncesto Europeo (EBAG), Bertomeu explicó que, si bien coincide en que el baloncesto está infravalorado, alberga dudas respecto a las valoraciones de las ofertas para la NBA Europa.
Entre otras cosas, al ser consultado sobre el rango de entre 500 y 1.000 millones de dólares —cifra solicitada por la NBA en concepto de canon de franquicia para la nueva liga—, Bertomeu expresó su inquietud: “En mi opinión, unas valoraciones en esos niveles no se corresponden con la realidad del baloncesto en Europa. De ser viable, la primera consecuencia sería la sustitución casi generalizada de los actuales propietarios de los clubes por nuevos dueños: los inversores. Es evidente que los clubes actuales carecen de capacidad para asumir tales valoraciones. Además, queda por ver si los clubes de fútbol estarían dispuestos a realizar inversiones de esta magnitud para sus secciones de baloncesto.
Si se argumenta que la inversión resultará rentable a muy largo plazo, debemos recordar que el deporte es muy dinámico y que la industria deportiva cambia con facilidad; por tanto, hacer previsiones para un periodo tan extenso conlleva un alto grado de incertidumbre”.
No obstante, dado que fuentes cercanas a las negociaciones confirman que ya existen ofertas sobre la mesa que alcanzan los 1.000 millones de dólares, es posible que dichas reservas terminen por no cumplirse. Bertomeu también habló sobre los mercados importantes donde el baloncesto no tiene una presencia significativa, especialmente el Reino Unido: “La Euroliga siempre ha tenido la idea clara de que el baloncesto debe trascender los mercados tradicionales. Aunque no tuvimos éxito, hay que recordar que en las dos primeras temporadas contamos con un equipo en Londres. Más tarde, incorporamos a Turquía al grupo de mercados de primer nivel y, poco después, invité al Bayern de Múnich antes de que ascendiera a la primera división alemana. Francia siempre ha tenido tradición, aunque sin resultados deportivos a nivel de clubes.
Pero coincido con el análisis. Se ha progresado en Francia y Alemania, pero no en el Reino Unido. Tampoco en los países escandinavos. E Italia ya no tiene el peso que siempre tuvo en el baloncesto europeo.
Las causas varían según el país, pero está claro que el Reino Unido es un mercado muy saturado que requiere una estrategia específica, con una visión clara a medio y largo plazo, así como un plan de acción e inversión que sitúe a la Euroliga dentro de la oferta de entretenimiento para el público británico. La ausencia de una competición local relevante añade, sin duda, mayor dificultad. Una estrategia conjunta podría ser algo a considerar.
Es evidente que las marcas deportivas más poderosas benefician al baloncesto cuando logramos incorporarlas. El Bayern de Múnich es un claro ejemplo de cómo se impulsa el crecimiento del baloncesto en Alemania, tal como ocurrió anteriormente con el Fenerbahçe en Turquía. Se intentó replicar este modelo en el Reino Unido hace años, pero no tuvimos suerte. Lo que cuenta es la marca, su enorme masa social que trasciende su territorio de origen y la diversidad que aporta. En resumen, esta colaboración conlleva múltiples beneficios”.
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