Por Javier Molero/ jmolero@eurohoops.net
Álvaro Folgueiras jugará su año senior de la NCAA en la ilustre Louisville. Tal y como informa el medio On3, el malagueño lucirá la camiseta de los Cardinals antes de poner punto y final a su carrera universitaria.
Tras una temporada en Iowa marcada por esa canasta ganadora a toda una Florida campeona en el March Madness, Folgueiras da el paso al siguiente nivel en el, quizá, escenario más importante en el que ha estado.
Llega en el momento perfecto, en plena reconversión. Estrellas que se van al Draft, transfers de oro que han decidido estar a las órdenes de Pat Kelsey, y un hueco claro en el quinteto titular.
Louisville vuelve a la élite
Folgueiras sorprendió al mundo pidiendo el transfer de Iowa, teniendo en cuenta lo bien que había encajado en el equipo de la Big Ten, pero su madurez, trabajo e inteligencia le han hecho aterrizar en una de las universidades más legendarias de la ACC.
A pesar de no vivir sus mejores años, y después de una temporada decepcionante en líneas generales, el tercer año de Kelsey en la ciudad de Kentucky promete ser ilusionante. Con la premisa de ‘alcanzar’ a Duke, North Carolina, Virginia o incluso Miami, en Louisville trabajan por honrar a su nombre.
Queda lejos ese equipo campeón en 2013 a las órdenes de Pitino, pero en los últimos días han saneado a la perfección la marcha de estrellas como Mikel Brown (posible top 10 del Draft), Ryan Conwell, Sananda Fru y compañía. Tirar abajo todo y reconstruir desde los cimientos. Pero las bases, al menos de momento, son inmejorables.
Con 8.4 puntos y 3.2 rebotes a sus espaldas en el breve periplo en los Hawkeyes como sexto hombre, Folgueiras está listo para el siguiente paso en un escenario único.
Pieza clave en un equipo totalmente renovado
Las idas y venidas de los Cardinals han sido una de las historias de las últimas semanas tras el Madness. Mikel Brown, que no tuvo un buen año freshman, se irá al Draft, mientras que pilares como Ryan Conwell, J’Vonne Hadley y Aly Khalifa terminan el ciclo universitario.
También se marchan buenos prospects internacionales como el alemán Sananda Fru o el griego Vangelis Zougris, por lo que el puesto de grande capaz de abrir la pista queda libre. En su lugar ha llegado el quizá transfer más codiciado del mercado: un Flory Bidunga, que fue el mejor de Kansas junto a Darryn Peterson la pasada temporada.
Siendo el congoleño un pívot de aro, de dominar la pintura, Folgueiras podrá cumplir a la perfección su trabajo en la sombra, liberando esquinas para los triples, haciendo de pegamento, reboteando… el jugador que todo entrenador quiere tener, y que tanto echó en falta Pat Kelsey la pasada campaña.
A ellos se les añaden Karter Knox, hermano pequeño de Kevin Knox, jugador de NBA, que ha deambulado por la OTE y Arkansas, muy por debajo de las expectativas, y que puede explotar como alero en los Cardinals, y Jackson Shelstad, base de Oregon para poner cabeza a los ataques.
Después de años de ostracismo en la parte baja de la ACC, el NIL ha revitalizado a una Louisville que siempre viene bien tener al máximo nivel en la NCAA. Folgueiras ha encontrado un nuevo destino, la cima de la montaña que ha ido escalando poco a poco en el baloncesto universitario. El destino perfecto, en el momento perfecto.