Una derrota que reabre heridas

Real Madrid Copa del Rey Photo: ACB / Emilio Cobos

Por Javier Molero/ jmolero@eurohoops.net

El Real Madrid vuelve de la Copa sin premio. Los blancos tuvieron que ver cómo, de nuevo, el equipo rival levantaba el trofeo a lo más alto y ellos solo podían aplaudir. Y así ha ocurrido en las últimas cinco finales a partido único que han disputado.

Desde la batalla por el oro de la Euroliga ante Panathinaikos al final de la 23/24 hasta la sorpresa de Baskonia el pasado fin de semana, la entidad merengue no pudo vencer a Unicaja (tanto en la Supercopa como en la Copa de la 24/25) ni a Valencia (Supercopa 25/26) en el partido por el título.

Nadar para volver a morir en la orilla y quedarse a las puertas de confirmar que el proyecto iba en la dirección correcta. La derrota en el Roig Arena quizá sea un punto de inflexión, un intento imprevisto de rearmarse y sacar la mejor versión. O, quizá, la vuelta a la casilla de salida.

De la euforia a la lona

“Estamos decepcionados, no será fácil levantar la cabeza y volver a competir, pero lo haremos”. Esto decía Sergio Scariolo minutos después de abandonar la pista y pasa cerca del vestuario de Baskonia, donde celebrarban un título que él pudo acariciar con la punta de sus dedos.

Tras pasar por encima de Unicaja y sacar el ya clásico “orgullo blanco” para sobrevivir a Valencia Basket, la final de la Copa volvió a mostrar las carencias que parecían olvidadas, esos fantasmas que se habían marchado a base de victorias y solidez. Las dudas rompieron lo construido, y el Madrid se pareció más que nunca al del inicio de la temporada.

Más allá de parciales rompedores con Hezonja, Maledon y Feliz (quizá los más destacados del torneo para el equipo), los de Scariolo volvieron a esas sensaciones de vulnerabilidad cuando tienen delante a un equipo con las ideas claras, de recibir un par de golpes y estar más cerca de la lona que de reaccionar y llevarse la pelea.

Con un 17-33 en el último cuarto, un Baskonia que llevaba dos años sin pisar la Copa demostró más madurez que un Real Madrid que, no solo es experto en este tipo de circunstancias, sino que venía con el éxtasis y la motivación por las nubes tras lograr el enésimo milagro 24 horas antes frente a un Valencia que iba en volandas con su gente en la grada.

Otra más

Las finales a un solo partido, y más en el baloncesto, tienen muchas posibilidades de ser a cara o cruz. Pero si no aprendes de tus errores, estás poniendo de tu parte para que la cruz sea protagonista. Al contrario que las series por el título, como en Liga Endesa, donde encadenan dos campeonatos consecutivos con 3-0, jugarse un trofeo a 40 minutos parece un problema mayor.

Dejando a un lado los numerosos problemas que ha tenido el Real Madrid esta temporada a domicilio ante equipos de nivel, ante Baskonia los blancos hicieron el camino inverso de semifinales. De crecerse ante las adversidades a minutos de caos y dudas para dejar en bandeja el título al rival.

En medio de la construcción de algo positivo, porque las piezas que han llegado en verano encajan y el club sigue mirando a largo plazo tanto dentro como fuera de la pista, el presente más inmediato dicta que hay mucho trabajo por hacer, sobre todo a nivel defensivo.

Quizá sea la falta de minutos del equipo al completo o la diferencia latente entre veteranos y recién llegados en los duelos decisivos, pero el Real Madrid sigue chocándose contra el muro que separa a la élite de un equipo que sale adelante con una de las mejores plantillas de Europa.

Tras la Copa llega el Bayern (jueves 26, 20:45 h), y con ello, el regreso de una Euroliga que puede ser el escenario perfecto para demostrar que hay motivos para ilusionarse en el madridismo. Las dudas vuelven a aparecer, ya no solo en el banquillo, sino en la confección del roster. El Real Madrid está haciendo del lema “si te caes, te levantas” un leitmotif que parece no tener fin.

Y ya solo con dos títulos en juego para lo que queda de temporada.

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