Por Aris Barkas/ barkas@eurohoops.net
En menos de un año, la Copa Mundial FIBA será un escaparate mundial del mejor talento de este deporte.
Sin embargo, las ventanas de clasificación FIBA ya no son un asunto secundario, y por mucho prestigio que tenga una camiseta, no se puede lograr el objetivo si no se toma en serio.
Antes, esto era menos evidente, ya que el programa de una selección nacional se evaluaba prácticamente una vez al año. Ahora, hay mucho más en juego y la constancia se recompensa con frecuencia.
Se puede apreciar en el entusiasmo de las estrellas de la NBA por participar y jugar ante su público.
Y los aficionados responden positivamente. Incluso sin Luka Doncic en la alineación rival, 15.831 aficionados franceses celebraron el regreso de Victor Wembanyama con la camiseta de la selección nacional en el Bercy Arena.
En Canadá, más de 13.000 aficionados presenciaron el partido en el Videotron Centre de Quebec, donde Lu Dort y Nickeil Alexander-Walker lideraron a su equipo hacia una impresionante victoria por 97-92 sobre Argentina.
A pesar de no contar con grandes estrellas de la NBA, en un partido decisivo, 17.677 aficionados griegos se dieron cita en Atenas para el encuentro contra España.
Mientras tanto, para los equipos que no se clasifican para los grandes torneos, estas “ventanas” representan una gran oportunidad para dar un paso adelante y mejorar, algo que a estas alturas no es una mera ilusión, sino una realidad.
Así es como los partidos de selecciones nacionales se están convirtiendo en algo más que un simple evento secundario de la temporada de baloncesto, y formar parte de estos equipos se está transformando en un trabajo a tiempo completo.
No se puede esperar entrar en cualquier pabellón del mundo y dominar el juego. Incluso Estados Unidos decidió que era hora de recurrir a jugadores veteranos de la Euroliga para evitar derrotas inesperadas, ya que no pueden contar con sus estrellas de la NBA.
Las estrellas internacionales de la NBA deben dar explicaciones por su ausencia en esos partidos, puesto que la presencia de Giannis Antetokounmpo, Doncic o Jokic puede marcar la diferencia incluso en encuentros que hasta hace poco se consideraban fáciles.
Ni jugadores, ni entrenadores, ni federaciones pueden subestimar a nadie, o podrían acabar pagando las consecuencias de no competir al máximo nivel. Las próximas dos ventanas de partidos son cruciales, y equipos como Grecia, Lituania, Letonia y Eslovenia, con un balance de 4 victorias y 4 derrotas y en peligro de no viajar a Qatar, lo demuestran.
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