Cruz y cara

Por Alex Molina / info@eurohoops.net

El Barça ha caído en su visita a la pista del Fenerbahce por un claro 88-74. Absoluta montaña rusa en forma de partido de baloncesto la que han protagonizado hoy los azulgranas, capaces de firmar una pésima primera mitad, remontar en la segunda y perder el average.

Que el Fenerbahce es uno de los equipos más en forma de la Euroliga no es ninguna sorpresa. Por mucho que haya varios exjugadores del Barça en las filas del equipo turco y que eso sea un plus de motivación, dejando a un lado lo de Jasikevicius y el Barça, lo de hoy no es más que la consagración de uno de los equipos más temibles del continente. Tras aplastar al Valencia Basket, los de Saras han seguido con el mismo ritmo anotador de la semana pasada, siendo hoy catalana la víctima.

Motley (9 puntos y 6 rebotes) dominaba bajo los aros, Nigel Hayes-Davis (12 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias y 5 robos) hacía de todo y Nick Calathes (13 puntos y 4 rebotes), que se convirtió hoy en el jugador con más robos en la historia de la competición, manejaba el cotarro como pocos. El Fener iba con una o dos marchas más y la diferencia de intensidad y acierto se notó en el marcador. El 32-11 era la mejor prueba de la diferencia entre ambos equipos: la defensa culé hacía aguas por todos lados y los tiros, muchos de ellos absolutamente liberados, no entraban. Con el paso de los minutos la ventaja no hizo más que aumentar y el luminoso pasó a reflejar un 40-15 que es mal resultado en el tenis… y un desastre absoluto en el baloncesto. Roger Grimau buscaba soluciones en el banquillo y el que entró fue James Nnaji, algo extrañísimo en la rotación azulgrana y que no pudo evitar que la desventaja fuera de 46-25 al descanso.

El paso por vestuarios sentó muy bien al Barça. Ciertamente, era casi imposible no mejorar después de los primeros veinte minutos pero hubo también un cambio de actitud. Darío Brizuela (18 puntos) puso los puntos y Willy Hernangómez (9 puntos y 5 rebotes) se hizo enorme en la zona para poner un 55-44 que acalló el Ulker Sports Arena. Lo único que se oía en el pabellón turco eran las celebraciones del banquillo del Barça, la mejor prueba posible de que el cambio de tendencia era real. Lapro (11 puntos) y tres triples seguidos pusieron un 62-57 que sembró el pánico en el Fenerbahce, tres acciones que tienen aún más mérito teniendo en cuenta que se produjeron entre dos decisiones arbitrales claramente en contra del Barça: de lo que era una falta en ataque al argentino se pasó a dos tiros para Guduric (con técnica a Grimau de propina) y un codazo de Noua a Vesely se quedó impune, ambas decisiones con el sello de Boltauzer.

El 16-32 del tercer cuarto revivió un partido que parecía muerto. Saras no lo veía claro nada más comenzar el tercer cuarto y pidió tiempo muerto a los pocos segundos de comenzar, algo que muy probablemente se le pasó por la cabeza con el 62-59 que puso Vesely ya en el último cuarto. El exjugador del Fener quería ser protagonista pero lo fue otro con pasado en Estambul. Nikola Kalinic cometió un error impropio de un ganador con tanta experiencia como él y fue señalizado con una antideportiva a Wilbekin (18 puntos), que anotó los dos tiros libres y un triple en la siguiente acción que hicieron mucho daño.

Wilbekin fue el encargado de cortar la reacción y Biberovic (12 puntos) el hombre de la sentencia. El internacional turco fue un puñal durante todo el partido y suyo fue el triple que puso el 82-67 en el marcador, un golpe del que el Barça no se recuperó. El partido paso en ese momento a ser un duelo por el average entre ambos equipos. El 89-81 conseguido en el Palau estaba muy presente y fue finalmente remontado por los turcos.

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