Por Nikola Miloradovic / info@eurohoops.net
Este miércoles por la noche, el Estrella Roja recibe al Olympiacos en la jornada 13 de la Euroliga en el emblemático Belgrade Arena. Todo está listo para otro espectáculo de baloncesto.
Pero no se trata solo del baloncesto. Ambos equipos tienen un balance de 8-4 y están en un momento de gran forma, con el equipo de Belgrado contando con talentos excepcionales como Chima Moneke, Codi Miller-McIntyre y Jordan Nwora, mientras que Sasha Vezenkov, Evan Fournier y Nikola Milutinov representan al equipo de El Pireo.
Pero los enfrentamientos entre el Estrella Roja y el Olympiacos son recordados por algo más que lo vivido en la cancha. Están definidos por décadas de hermandad: un vínculo entre las potencias del baloncesto serbio y griego que dura casi 40 años.
Todo comenzó en 1986, cuando el club de fútbol del Estrella Roja se enfrentó al Panathinaikos en la Copa de Europa. Durante ese viaje a Atenas, se produjo el primer contacto con la afición del Olympiacos, con aficionados del Pireo uniendo fuerzas con sus compañeros de Belgrado en las gradas.
Seis años después, cuando el equipo de Belgrado regresó a Grecia para enfrentarse de nuevo al Panathinaikos, un grupo de aficionados del Olympiacos los apoyó en el Estadio OAKA, alzando una pancarta que decía: “Buena suerte Estrella Roja – Gate 7”. Muchos consideran ese momento decisivo en la forja de la duradera relación entre la afición rojiblanca del Pireo y la de Belgrado.
En la década de 2020, el vínculo parece más fuerte que nunca, impulsado esta vez por el baloncesto. Tanto el Estrella Roja como el Olympiacos han sido habituales en la Euroliga, creando momentos únicos e inolvidables en las gradas del SEF y el Belgrado Arena cada vez que se enfrentan.
La afición canta al unísono, animando durante todo el partido. Mientras los jugadores se enfrentan en la cancha, la afición comparte la misma canción en las gradas: “Estás en mi mente, algo mágico”, un pegadizo cántico en griego que se ha convertido en un éxito entre los aficionados de la Euroliga más allá de Belgrado y El Pireo.
Gane quien gane, las canciones siguen llenando el estadio mucho después del pitido final, y la fiesta rojiblanca en las gradas casi no se detiene.
La solidez de la relación también se refleja en los jugadores y entrenadores que han representado a ambos equipos a lo largo de los años, entre ellos Dragan Tarlać, Dušan Vukčević, Dušan Jelić, Sofoklis Schortsanitis, Vrbica Stefanov, Scoonie Penn, Lawrence Roberts, Igor Milošević, Marko Kešelj, Pero Antić, Miloš Teodosić, Charles Jenkins, Kevin Punter, Isaiah Canaan y Filip Petrušev, así como los entrenadores Dragan Šakota, Ioannis Sfairopoulos, Vassilis Geragotelis y Milan Tomić.
Independientemente de quién gane, la afición presenciará algo inolvidable. «Algo mágico», como reza la canción que resonará en el Belgrade Arena. Una ola rojiblanca inundará las gradas, con cánticos retumbantes, tambores retumbando, cada rincón rebosará de energía.
En la cancha, los jugadores luchan por la gloria; en las gradas, la historia y la pasión se unen. La Euroliga en su máxima expresión.