Por Javier Molero/ jmolero@eurohoops.net
Sacó los dientes el nuevo Real Madrid de Pedro Martínez para asegurar el billete a la final de la Supercopa de la Euroliga. Victoria apretada y de mucho mérito ante Dubái en la prórroga (95-98) en un partido que se les complicó desde el inicio.
Timothe Luwawu-Cabarrot, que parece que lleva años vistiendo la camiseta blanca, se fue hasta los 20 puntos y fue fundamental en los minutos finales. Edy Tavares, imperial en la zona, le acompañó con otros 20. Elie Okobo hizo la guerra por su cuenta (24), pero no fue suficiente.
Victoria de mérito y orgullo
El partido fue una batalla desde el principio. Dureza en el rebote, ritmo bajo y Dubái gustándose en el triple en los primeros instantes (16-4). Los de Xavi Pascual sumaban de tres en tres, y el Madrid dejaba de lado poco a poco un ataque sin fluidez (27-18).
Los tiros libres a favor de los locales comenzaron a tomar protagonismo. Dubái encontraba buenos tiros en estáticos, al Madrid le costaba encontrar huecos en la impenetrable defensa (36-22), y las sensaciones no terminaban de ser positivas. Tavares y Luwawu-Cabarrot entraron en escena, y los de Pedro Martínez se acercaban en el marcador de camino a vestuarios con un 0-14 de parcial (43-42).
El ritmo subió, y el duelo parecía otro. Seguía con su monólogo Luwawu-Cabarrot, aupando aun Madrid cada vez más reconocible (54-52). El partido se fue a posesiones trabajadas, con Tavares imponiendo su ley por un lado, y Dubái yendo a la línea de tiros libres por el otro. Bacon se convirtió en el problema principal para los blancos de cara al último asalto (63-64).
Los enfados de Xavi Pascual ejemplificaban varios fallos en defensa de Dubái en los peores momentos. Intentaba el Madrid marcharse, pero cada punto valía oro (72-75). Luwawu-Cabarrot se encendió en el instante oportuno, y el partido se convirtió en un intercambio de triples (82-83). Con el partido en el alambre, una pérdida de Luwawu-Cabarrot ponía a Dubái 88-85 a falta de poco más de 30 segundos. Lo arregló con un triple circense (88-88). Falló un palmeo Shengelia, y el partido se marchó al tiempo extra.
Feliz y Campazzo se encargaron de poner distancia, silenciando el Etihad Arena. Okobo, a base de canastas imposibles, lideró el intento de remontada. Tavares y Luwawu-Cabarrot (20) se encargaron de sellar el pase a la gran final de la Supercopa de la Euroliga (95-98).
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