Por Javier Molero/ jmolero@eurohoops.net
Partido loco, quizá hasta el momento el mejor de toda la Euroliga, en el Movistar Arena de Madrid. Panathinaikos logró una victoria apretada en la prórroga (112-115) frente a un titánico y heroico Real Madrid que, a pesar de las numerosas bajas, peleó hasta el final contra uno de los mejores de Europa.
Kendrick Nunn fue el héroe con 33 puntos (llevaba ocho hasta el tercer cuarto) y fue acompañado por Lessort (20) y Francisco (17). En los blancos, el quizá mejor partido de la carrera de Abalde (23), secundado por un incansable Feliz (27) que volvió a hacer de líder.
Panathinaikos empezó acertado desde fuera. Buscando tiros liberados, el parcial de inicio era de 4-13, muy cómodos en pista. La segunda unidad reanimó a un Madrid que quería otro ritmo, con Llull y Sarr a la cabeza, pero los de Obradovic mandaban en un primer cuarto controlado (18-24).
Con Bonga y Yabusele, los griegos se gustaban, y al Madrid no le entraban tiros claros, que ayudan demasiado en estas situaciones. Los rebotes ofensivos favorecían a un Panathinaikos que seguía ampliando la ventaja en el marcador (30-43). Lessort hizo de las suyas cerca del aro, pero el buen hacer y la garra de Jones acercaban a los blancos al descanso (48-51).
El ritmo era frenético, con triples y 2+1 en ambas canastas del Movistar Arena. Francisco tiraba de talento individual para achicar aguas, y Tavares se hacía grande en la zona para no tirar la toalla (57-63). Procida lo ponía por encima al Madrid (66-65), y el pabellón era un caldero. Lessort daba alas a los suyos, pero había partido en el último asalto, algo que quizá parecía inverosímil a más de uno con un increíble triple de Abalde sobre la bocina (73-74).
Lo intentaba Panathinaikos con Nunn a la cabeza, pero este Madrid tiene mil vidas. La estrella griega sacaba todo su talento a relucir cuando más quemaba el balón, pero Abalde le respondía con varios triples increíbles (87-84). El público se volvía loco, y los blancos acariciaban una victoria que no parecía real. Era el momento de las estrellas, y ahí salía Nunn de nuevo para dar alasa a los suyos en un parcial de 0-7 (87-91).
Abalde seguía con su espectáculo personal, el mejor partido de su carrera, para que esto no se terminara antes de tiempo (90-91). El intercambio seguía en los instantes finales, con Damian Jones anotando un triple que daba esperanza (95-97) con un minuto por jugar. Dos tiros libres de Procida ponían el 99-99 a falta de 15 segundos, y la bola era para Panathinaikos. Nunn ponía el +2 con dos tiros libres a falta de 7, y le tocaba el turno a los de Pedro Martínez. Feliz lo mandaba a la prórroga, y el Movistar Arena encendido (101-101).
Decisiones dudosas a favor de Panathinaikos en el tiempo extra, y Nunn seguía encendido. Él y Lessort de manera circense ponían un preocupante (105-109). Los de Obradovic lo cerraban, y no sin suspense de por medio, para poner el definitivo 112-115 que daba el triunfo a los griegos. Aquí termina la racha de 11 victorias del Real Madrid, cayendo de pie, con demasiadas bajas, ante uno de los mejores de Europa.
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