Cerrojazo y Clásica final

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Alex Molina Perello

17/Feb/24 22:45

Eurohoops.net

Exhibición defensiva del Barça para aplastar al Lenovo Tenerife y meterse en la gran final de la Copa del Rey junto al Real Madrid

Por Alex Molina / info@eurohoops.net

Puede que los cuartos de final fueran todos vibrantes e igualados, pero si la primera semifinal no ha tenido color, menos aún la segunda. El Barça ha aplastado al Lenovo Tenerife por 108-76 para meterse en la gran final de la Copa del Rey y luchar con el Real Madrid por el primer título de la temporada.

Con el comienzo del partido se desveló una de las grandes incógnitas de la semifinal. Nico Laprovittola fue el encargado de defender a Kyle Guy y a pesar de que el francotirador aurinegro comenzó con un triple que hizo pensar que continuaría donde lo había dejado ayer, el cortocircuito en los tinerfeños fue considerable. Tres puntos en cinco minutos era el saldo del Lenovo Tenerife, que tenía tiros liberados pero que parecía que gastó todas las balas en el duelo de ayer ante el Unicaja de Málaga.

No fue hasta la entrada de Marcelinho que llegaron los puntos y la primera ventaja para los canarios, que pusieron un 9-13 en el marcador con los tiros de toda la vida del carioca. El primer cuarto terminó incluso con ventaja para el Lenovo Tenerife con el buzzer beater de Abromaitis… pero fue todo un espejismo. La entrada de los suplentes trajo algunos puntos más para los aurinegros pero muchísima defensa en los azulgranas. Dos dos más unos para empezaron el segundo cuarto solamente fueron el inicio del absoluto baño que fue el segundo cuarto. Willy Hernangómez estaba imperial tanto en ataque como en defensa pero no solamente era cosa de los interiores. Brizuela, Abrines, Lapro y Satoransky se apuntaron a la fiesta y lo que era ventaja para el Barça pasó a ser dominio… para terminar en exhibición. Quizás el Real Madrid decidió su semifinal gracias a un fantástico tercer cuarto, pero es que el Barça casi que sentenció el partido antes del descanso: el demencial 40-8 del segundo cuarto significó un 54-24 al descanso que motivó que más de uno dejara su asiento antes de los 20 minutos de juego (y no para ir al lavabo, precisamente).

Tras el descanso, el partido se convirtió en una fiesta que poco tenía que ver con el baloncesto. La Copa no es más que una excusa para pasárselo bien (si gana tu equipo, mejor todavía) y con todo decidido aún más. Mientras Willy seguía con su gran partido, las aficiones iban intercambiando cánticos de todo tipo -desde un hola don Pepito hasta referencias nacionalistas- para por lo menos disfrutar cantando, porque el partido tenía de todo menos emoción.

Roger Grimau pudo hacer rotaciones e incluso darle minutos a Nnaji, todo pensando en el partido de mañana: un Clásico de los de siempre con la Copa del Rey en juego.

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