Por Eurohoops team / info@eurohoops.net
El director ejecutivo de la Euroliga, Chus Bueno, afirmó que las conversaciones con la NBA siguen siendo una posibilidad, a pesar de que los propietarios de los clubes rechazaron una propuesta de colaboración durante su reunión del 6 de octubre en el lago Como.
Ante los planes de la NBA de poner en marcha una liga europea en 2027, Bueno declaró a Reuters que cualquier acuerdo debería salvaguardar los intereses de la Euroliga.
«Mantuvimos algunas conversaciones después de la reunión en Como. La postura de los propietarios fue muy clara: siempre estaremos dispuestos a escuchar y a dialogar con la NBA sobre cualquier posible acuerdo, pero este debe tener sentido para nosotros», señaló Bueno.
Aunque prefirió no revelar los términos de la propuesta, dejó la puerta abierta a alcanzar un acuerdo de otra naturaleza.
«Las líneas de comunicación siguen abiertas; si algo no ha funcionado, quizá exista otra fórmula que sí pueda funcionar en el futuro».
Bueno advirtió que la existencia de ligas competidoras fragmentaría el mercado y reduciría su valor.
«Si deciden entrar en el mercado, sería un desastre. Ellos lo saben, nosotros lo sabemos, y es algo que no queremos. La fragmentación conlleva una pérdida de valor, de la que terminaría beneficiándose un tercero. Lo que menos queremos es una mayor fragmentación».
La Euroliga está trabajando en su propia expansión hasta alcanzar los 24 equipos, lo que incluiría hasta ocho licencias de franquicia a largo plazo; se espera que a mediados de noviembre se anuncien los nuevos participantes. Según Bueno, esta estrategia debería mejorar la situación financiera de los clubes, dado que, actualmente, solo el 40 % de los titulares de licencias son financieramente sostenibles.
«Creo que, en un plazo de cinco años y gracias a esta expansión, podríamos llegar a una situación en la que la mayoría —si no la totalidad— de los clubes sean financieramente sostenibles».
Los 13 clubes accionistas han suscrito acuerdos de franquicia a 10 años vinculados a este plan. Bueno considera poco probable que alguno decida marcharse, y recordó las consecuencias económicas que ello conllevaría.
«Si deciden irse, deberán abonar una penalización, a lo que se suma la posibilidad de que los demás clubes reclamen una indemnización por daños y perjuicios. Además, perderían su participación accionarial, valorada en más de 80 millones de euros».
Un eventual regreso supondría, además, un coste adicional. «Pero si alguna vez quieren volver, tendrán que pagar la cantidad que sea en el momento en que soliciten su regreso».
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