Por Nikola Miloradovic / info@eurohoops.net
Antes de convertirse en una superestrella de la NBA, Luka Doncic pasó tres temporadas completas viviendo la intensidad del baloncesto de la Euroliga con el Real Madrid. Sus visitas a Belgrado, Atenas y Barcelona le llevaron a experimentar algunos de los ambientes más ruidosos y hostiles de su carrera en Europa.
El Estrella Roja (Crvena Zvezda) le vino a la mente de inmediato cuando la revista SLAM le preguntó cuál había sido la afición más intimidante a la que se había enfrentado, aunque el cariño que siempre ha sentido por el club serbio hacía que sus visitas allí fueran diferentes.
“Probablemente diría el Estrella Roja, pero no en mi contra. Me querían allí, así que no fue algo dirigido a mí”, comentó Doncic.
Ese vínculo se puso a prueba en marzo de 2018, cuando el entonces escolta del Real Madrid silenció el pabellón Aleksandar Nikolic con un triple lejano tras un movimiento de retroceso (*step-back*), sellando una victoria por 82-79 a falta de 0,9 segundos.
“Fue antes de la Final Four, así que fue una buena jugada. Es muy difícil jugar en esa cancha”.
Como seguidor del Estrella Roja, Doncic admitió que aquel tiro decisivo le provocó sentimientos encontrados.
“También soy aficionado de ese equipo, así que dudaba si debía celebrarlo o no. En realidad no lo celebré, pero fue un buen momento”.
Atenas le dejó otro recuerdo imborrable. En el primer partido de los *playoffs* de la Euroliga de 2018, el Panathinaikos derrotó al Madrid por un amplio margen en un pabellón OAKA abarrotado.
“También jugué contra el Panathinaikos. Disputamos los cuartos de final y empezamos el partido perdiendo 0-20; el ambiente era ensordecedor”.
Cuando le preguntaron dónde le tenían más animadversión los aficionados, Doncic primero se rio —”Probablemente en muchos sitios”— antes de señalar el destino más obvio para un jugador del Real Madrid: “Barcelona. Son rivales”.
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